Dos poemitas de Arnaldo Calveyra
Paisajes para la caída de Ícaro
Un lomo de humo
de pampa;
una lezna rota;
un rincón de aguaspodridas.
Un zaguán que mira al charco;
ese charco; Shakespeare
que no se distrajo nunca;
una boca abierta
en homenaje al llanto.
Un muro podrido
de palabras;
un baldío y cadáveres;
púas en el vilo
del hilo
de cometa.
En el pueblo
nos quedamos
hasta tardeaguzando el oído.
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A un aljibe visto en el campo
Las lluvias lo trajeron de no se sabe dónde
,y el pastizal lo mece ahora
entre los fierros
de la herradura para siempre suave.
Si se lo mira a lo hondo
es un patio lo que irradia,
pero es el agua
lo que le allega tiempo.
Se lo robó una lluvia
una mañana de tormenta,
pero no está cautivo,
puede mirarlo todo,
las víboras lo cuidan.